En la penumbra del cuarto solitario, semivacío, te pienso.
Recibiendo solo unas cuantas luces através de la ventana,
que se filtra tenue, al contrario de todos tus recuerdos.
El teléfono espera impaciente tu llamada
y me llega la tristeza y la nostalgia.
La distancia no se acorta, por el contrario se alarga.
Así me siento cada vez que te alejas,
cada vez que después de vivirte, te alejas;
como este cuarto frío y vacío, oscuro y lleno de soledad.
Una silla vacía, que me recuerda mi cama, sin ti.
Un escritorio sin papeles, sin libros;
como la mesa que no comparto contigo,
solo un teléfono esperando escucharte.
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